domingo, 15 de noviembre de 2015

INSTRUMENTO PARA LA EVALUACIÓN DINÁMICA DEL APRENDIZAJE ESTRATÉGICO EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR


Autor: Dr.C. Camilo Boris Armas Velasco
Profesor Titular
Centro de Referencia para la Educación de Avanzada





Instituto Superior Politécnico “José Antonio Echeverría” Cujae
La Habana, Cuba



Resumen:

Se propone un instrumento que permite evaluar el aprendizaje estratégico en la educación superior, sustentado en la concepción de la formación de estrategias de aprendizaje. Se expresa en un conjunto de indicadores del proceso y resultado del aprendizaje, partiendo de una estrategia general de aprendizaje. Este instrumento de evaluación, puede ser empleado en los contextos de formación profesional de los e la Educación Superior. En el trabajo se utilizaron los métodos inductivo-deductivo, analítico-sintético y su resultado final obedece a la aplicación experimental y la introducción en la práctica pedagógica de las carreras técnicas de la educación superior por más de ocho cursos académicos.

Palabras claves: Instrumento, evaluación, estrategias de aprendizaje



Introducción

Es controvertido el tema de la formación de estrategias de aprendizaje y la evaluación de su desarrollo. Más aún, cuando en términos didácticos, se requiere llevar a la práctica lo que puede quedar como abstracto, cuando no se tiene con qué evaluar el nivel de desarrollo alcanzado por los estudiantes en el logro de los objetivos y el proceso de apropiación de los contenidos del aprendizaje.

Se trata de traer a la práctica educativa de profesores y estudiantes un instrumento evaluativo que permita determinar los niveles de desarrollo de una estrategia general de aprendizaje y las posibles ayudas pedagógicas con las que se puede contar para potenciarlo. De esta forma se puede dar cumplimiento al proceso de evaluación no solo centrado en el resultado, sino también en el proceso. Cuestión esta que constituye un punto delirante en la dirección del proceso de enseñanza-aprendizaje de las educaciones técnico-profesional y superior (Bermúdez R, y Del Pino J. L., 2013)

Este trabajo tiene como objetivo proponer un instrumento pedagógico que permite evaluar y orientar el proceso y resultado de la actividad de los estudiantes desde una estrategia general de aprendizaje.

Desarrollo

La formación de estrategias de aprendizaje, ha constituido una constante de investigación en el campo pedagógico y psicológico. Desde diferentes posiciones teóricas y metodológicas se aborda esta temática: El Cognitivismo, el Constructivismo y el Enfoque Histórico-Cultural. No es intención en este artículo hacer en un tratado teórico de las estrategias de aprendizaje, simplemente partiendo desde una concepción histórico-culturalista, la cual es la posición de partida del autor; proponer básicamente el con qué evaluar el aprendizaje estratégico.

Ante todo se hace necesario plantear que una estrategia de aprendizaje es la integración cognitivo-afectiva de componentes procesales que permiten la proyección, ejecución y valoración de la apropiación de los contenidos profesionales y la autorregulación del comportamiento del estudiante en el proceso de enseñanza-aprendizaje. (Armas, 2011)

Su formación en los contextos de aprendizaje se da de forma cooperada entre profesor-estudiantes con un carácter interventivo-diagnóstico, con el propósito de desarrollar estrategias de aprendizaje en los últimos. (Armas, 2011)

Desarrollar estrategias de aprendizaje, conduce a elevar los resultados del aprendizaje y es por ello que su valor en los procesos de formación profesional son muy apreciados, en tanto permite que el estudiante se forme bajo un proceso que cada vez lo haga más independiente, consciente y por ende autorregulado.

Por otro lado, el estudiante puede ir corrigiendo su proceso de aprendizaje de forma cooperada con el profesor,  el grupo y consigo mismo, lo que le permite proyectar acciones de carácter interventivo para corregir los errores y plantearse nuevas metas de desarrollo.

Esto requiere que el profesor comprenda que el contenido del aprendizaje lo constituyen no solo los conceptos, habilidades, hábitos, procedimientos de trabajo, algoritmos; sino que detrás de todo ello, existe un contenido de segundo orden que tiene carácter procesal, es decir, que constituye el despliegue de todos aquellos aspectos de proyección, valoración y ejecución para  la apropiación de los contenidos profesionales.

Todos estos contenidos (los que clásicamente se planifican, así como las estrategias de aprendizaje que pueden desarrollarse en los estudiantes) se evalúan. Es decir, se otorga un criterio que expresa la calidad con el que fue alcanzado el objetivo, así como la calidad del camino seguido por el estudiante para alcanzar el objetivo propuesto: su estrategia de aprendizaje.

Si se parte que la evaluación como componente didáctico también es un proceso y que no puede esperarse que solo sirva para emitir criterios calificativos, sino que sea una vía para potenciar desarrollo, entonces adquiere un carácter dinámico e integral, en tanto comprende medir e intervenir para propiciar nuevos desarrollos en el estudiante.

Vigotsky se refirió al criterio de evaluación dinámica, puesto que para él la evaluación tenía esta naturaleza, es decir diagnóstica e interventiva. Los niveles de ayuda que necesita el estudiante para la realización de las tareas de aprendizaje las consideró en cuatro tipos.

Primer nivel: Orientación simple de la tarea.
Segundo nivel: Recordatorio de tareas similares.
Tercer nivel: Realización conjunta de la tarea (profesor-estudiante), dejando que el estudiante termine solo.
Cuarto nivel: Demostración de la tarea.

Lo anterior explica la diversidad de desarrollos que tienen los estudiantes, partiendo de una misma tarea y esto a su vez le permite al profesor brindar las ayudas correspondientes, propiciando que los estudiantes pasen de un nivel más lejano a uno más cercano a lo deseado en el desarrollo. Es decir de un nivel cuatro a un nivel uno.

Este es un primer postulado de la evaluación dinámica vigotskiana. Esta es una visión del proceso. Ahora bien, si en profundidad y partiendo que detrás de este proceso hay otros que permiten orientar y ejecutar las acciones por parte del profesor y los estudiantes de forma integrada al primero, entonces habrá que referirse al aprendizaje estratégico.

Si se parte la definición de estrategia de aprendizaje planteada al inicio, se asumirá entonces para su trabajo que dicha estrategia tiene dos dimensiones. Una primera dimensión que corresponde a la proyección y valoración, la cual se denominará “dimensión proyectivo-valorativa” y se define como la integración cognitivo-afectiva de contenidos procesales que permiten la toma de conciencia, la planificación y valoración de la apropiación de los contenidos profesionales, regulando el comportamiento del estudiante en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Una segunda dimensión, responsable con la ejecución de los procesos de apropiación, la cual se llamará “dimensión ejecutiva” y se comprende como la integración cognitivo-afectiva de contenidos procesales que permiten el procesamiento de información significativa y la utilización de recursos de enfrentamiento al estrés, en interacción con los otros, regulando el comportamiento del estudiante en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Cada dimensión cumple una función concreta en el estudiante. Ambas operan dialécticamente en el proceso de apropiación y son las responsables de la autorregulación comportamental del estudiante. Su inadecuado funcionamiento, traerá consigo obstáculos en los procesos de apropiación y por ende otros problemas que deben ser atendidos en el proceso pedagógico.

Se presenta entonces otra diversidad del aprendizaje, ahora con un carácter de segundo orden o estratégico, el cual requiere de nuevas ayudas. Primero, determinar cuál dimensión está afectada o si ambas lo están y constatar cuál o cuales contenidos funcionales de ellas son los que presentan dificultades.

Antes se hace necesario precisar los contenidos de cada una. El componente proyectivo-valorativo abarca la toma de conciencia, la planificación de la ejecución y la valoración del proceso y resultado de la tarea.

Por otro lado el componente ejecutivo se encarga del procesamiento de la información, la significación de la información que tiene para el estudiante, la interacción con los otros y la utilización de recursos para enfrentar el estrés durante la realización de las tareas de aprendizaje.

Significa que el profesor y el estudiante tienen que identificar si están presentes estos contenidos y cómo están funcionando durante el aprendizaje.

Dicho de este modo surge la interrogante, ¿cómo realizar entonces la evaluación del proceso y resultado del aprendizaje?

Se parte de que la evaluación se expresa en valores numéricos, pero que la misma tiene un significado cualitativo para el profesor y el estudiante. En una escala del 2 al 5, constituyendo el 2 el valor más alejado de lo deseado (el no alcance del objetivo) y el 5 (el nivel más próximo al logro del objetivo): Se evaluará de esta forma el contenido de la estrategia de aprendizaje, así como el cumplimiento del objetivo de aprendizaje.

El instrumento evaluativo se construye en función del estudiante, en forma de preguntas que permitan la autovaloración de cada aspecto. Quedará entonces de la siguiente forma:

Instrumento de evaluación del proceso y resultado del aprendizaje
1. Planifiqué convenientemente el tiempo y los recursos necesarios en función de las exigencias de la tarea.
2. Busqué, elaboré y utilicé de modo personalizado la información durante mi autopreparación.
3. Cooperé con los otros y aproveché sus ayudas en la realización conjunta de la tarea.
4. Utilicé alternativas efectivas para enfrentar el estrés que me generó la tarea.
5. Logré exitosamente el objetivo de la actividad.

Procedimiento: Se procederá a evaluar las actividades propuestas y las participaciones de Excelente (5), Bien (4), Regular (3), Mal (2), integrando cualitativamente los indicadores propuestos.

El instrumento de evaluación propuesto, permite conocer al estudiante y al profesor cuál o cuáles indicadores se logran y cuáles no, así como la calidad de cada uno.

Si el indicador se califica de 2, significa que no se logró el mismo, si se califica de 3 o más entonces sí se logró; siendo el 3 el valor más bajo y el 5 el más alto.

Luego se integran las calificaciones individuales de los indicadores y se arriba un resultado final, permitiendo explicar a los involucrados en el proceso evaluativo (profesor y estudiantes), por qué tal resultado, dónde están los logros, dónde las dificultades y cuáles son las nuevas metas para las próximas actividades.

La evaluación se realizará en cada una de las actividades de aprendizaje y se combinará con el instrumento evaluativo  tal y como se plantea para la evaluación dinámica, partiendo de los diferentes niveles de ayuda planteados por Vigotsky.

Esta evaluación dinámica imprime una nueva mirada pedagógica, en tanto enriquece el tipo de ayuda o autoayuda que necesita el estudiante, independientemente del nivel en que se encuentre el estudiante en el modelo de evaluación dinámica de Vigostky. Para cada estudiante  se propone el diseño de nuevas tareas, derivadas de la tarea inicial a partir del contenido de la estrategia de aprendizaje que se encuentre afectado.

 El instrumento propuesto puede aplicarse flexiblemente de acuerdo al tipo de actividad y al nivel con que se trabaje. Lo importante es que puedan utilizarse los indicadores como referentes del aprendizaje estratégico y como mediador del desarrollo de las estrategias de aprendizaje del estudiante. Lo ideal será que este instrumento se convierta en una verdadera guía de trabajo para todos los involucrados en el proceso de formación profesional.

Conclusiones

La práctica sistemática con el uso de este instrumento evaluativo, ha demostrado su contribución a la autorregulación del comportamiento de los estudiantes durante las actividades de formación profesional y por ende niveles crecientes de desarrollo del aprendizaje estratégico.

Los resultados experimentales obtenidos durante la aplicación de este instrumento, su generalización y validación continua por más de ocho años de trabajo en la Universidad de Ciencias Pedagógicas “Héctor Alfredo Pineda Zaldívar”, permiten aseverar su valor práctico durante el desarrollo de las actividades de formación profesional de los estudiantes.

 Bibliografía


  • Armas C.B y R. Bermúdez (2010). Modelo para la formación de una estrategia general de aprendizaje en el proceso de enseñanza-aprendizaje del primer año del  Curso Regular Diurno de las especialidades técnicas de la Licenciatura en Educación. Resultado de proyecto. Universidad de Ciencias Pedagógicas “Héctor A. Pineda Zaldívar”. Cuba:

  • Armas C. B. (2011) Modelo para la formación de una estrategia general de aprendizaje en el primer año del Curso Regular Diurno de las especialidades técnicas de la Licenciatura en Educación. Tesis presentada en opción al grado científico de Doctor en Ciencias Pedagógicas. Instituto Central de Ciencias Pedagógicas. Cuba.




  • Bermúdez R. (2013) Papel de educadores y estudiantes en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Espacios y límites. Ponencia presentada en el posdocotoral de la Universidad de Ciencias Pedagógicas “Enrique José Varona”, Cuba.
  • Vigotsky L. S. (1989) Obras Completas. Tomo 5. Cuba: Pueblo y Educación.